Beneficios

Los nutricionistas manifiestan que la Chaya propociona enormes beneficios al organismo humano, pues mejora la circulación sanguínea, regula la presión, facilita la digestión, recupera la visión, desinflama las venas y hemorroides, combate el estreñimiento, ayuda a la expulsión de orina y leche materna, baja el nivel de colesterol y ácido úrico, reduce el peso, previene la tos, aumenta el calcio en los huesos, descongestiona y desinfecta los pulmones, previene la anemia, mejora la memoria y las funciones del cerebro y combate la artritis y la diabetes.

La Chaya cura las infecciones de la garganta, enfermedades de la piel, dientes, encías y la lengua. A los niños les ayuda en el crecimiento y desarrollo de huesos y músculos, y a las mujeres les da fuerza en el período crítico de la menstruación.

Otra manera deliciosa de servírselo, es en forma de té, pues vale decir que la infusión de hojas de Chaya proporciona una instantánea recuperación de energía con efectos desestresantes, por su rico contenido de vitamina A, vitamina B, fósforo, calcio, hierro, proteínas y minerales. Una infusón de hojas de chaya proporciona una instantánea recuperación de energía además de los efectos desestresantes.

–Actúa de modo eficaz contra el cansancio y la fatiga.
–Útil en el tratamiento de la ateroesclerosis.
–Efecto diurético y laxante.
–Permite tener una dieta menos rica en carbohidratos, por lo que se aconseja para las personas que deseen bajar de peso.
–Mejora la función hepática e intestinal.
–Existen referencias de que ayuda a disolver los cálculos renales.
–Posibilidad intrigante de que atenúa y detiene la aparición de las canas.
–Propicia la disminución del colesterol en la sangre, por lo que pudiera ser recomendada para las personas que padecen trastornos cardiovasculares.
–Ayuda al endurecimiento de las uñas y en otras dolencias óseas por su alto contenido de calcio.
–Los textos mayas la recomendaban como ayuda para los partos.
–Se recomienda para todas las enfermedades asociadas a las carencias de vitaminas y minerales (polineuritis, escorbuto, alteraciones del hígado, trastornos de la tiroides, cefalea, irritabilidad, inestabilidad emocional, problemas de la piel, disfunciones gastrointestinales, impotencia sexual, esterilidad, anemia y afectaciones del sistema inmunológico).

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